No importa si no venís conmigo, este viaje es mejor hacerlo solo. Yo te voy a recordar todos los días, porque un amor así nunca se olvida…
¿Cómo ganarse el cielo cuando uno ama con toda el alma?
Yo nací en la cara mala, llevo la marca del lado oscuro. Y no me sonrojo si te digo que te quiero…
Si respiro te recuerdo…
Basta, basta de llamarme así,
ya voy a ir, voy a subir,
cuando me toque a mí,
mientras, te canto esta canción,
en tu voz, en tu honor, o en la voz,
de los que estén durmiendo allí,
y juro, que la cara voy a dar,
cada vez, cada vez, que alguien te nombre aquí o allá.
Para bien, para mal, para normal, el paracaídas no se abrió. Y hay que volar… Lo que no encuentro son mis alitas de ángel caído.
Ensayo sobre la sonrisa
“Los labios tiene distintos diseños, pero mejoran si sonríen, y se marcan mejor si de ellos salen las palabras justas en los momentos precisos. Lo más importante de una sonrisa no es el color de los dientes, ni la forma, ni la disposición. Eso tiene arreglo.
La clave de una sonrisa son sus motivos.”
*De mi odontólogo-escritor favorito*
Marzo 31, 8:30 p.m.
Los sauces ciegos tienen un polen muy fuerte, y cuando unas pequeñas moscas portadoras de ese polen penetran en el oído de una mujer, ésta se queda dormida.
Lloraré para que el sol ya nunca vuelva a brillar. Que las estrellas se conviertan en mar. Esa será mi eternidad…
Yo… mí… me… conmigo, un álbum en Flickr.
B. La vanidad en 296 formas.La invasión de la tristeza debería alegrarnos. Me preocupa la felicidad artificial de los centros comerciales y el espejismo de la publicidad y el consumo. La tristeza nos aísla de todos para susurrarnos quiénes somos, a qué tememos, qué nos quiebra. Bienaventurado todo el que repara en el cielo gris y la llovizna. Bienaventurado el que defiende, pese a todo, su derecho a la tristeza.
La vida en la tierra sale bastante barata.
Por los sueños, por ejemplo, no se paga ni un céntimo.
Por las ilusiones sólo cuando se pierden.
Por poseer un cuerpo se paga con el cuerpo.
Y por si fuera poco,
giras sin billete en un carrusel de planetas
y junto a este, de gorra, en un laberinto de galaxias,
en unos tiempos tan vertiginosos
que nada aquí en la Tierra llega ni siquiera a moverse.




